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EEUU despeja los obstáculos para aprobar un paquete de estímulo de 900,000 millones de dólares

Tras dilatar in extremis sus negociaciones para blindar un paquete de estímulo fiscal

Tras dilatar in extremis sus negociaciones para blindar un paquete de estímulo fiscal por valor aproximado de 900,000 millones de dólares, el Senado de Estados Unidos logró durante la jornada del sábado solventar los escollos que permitirán votar un plan de ayuda para la economía estadounidense en su plan de recuperación.

El retraso para dar luz verde al plan llegó ante la propuesta del senador republicano, Pat Toomey, que incluyó una polémica cláusula que impediría a la Reserva Federal reiniciar buena parte de los programas de préstamos emergencia que expirarán a finales de este año a petición expresa del Departamento del Tesoro, que los avaló financieramente.

Sin embargo, los senadores llegaron a un acuerdo sobre los poderes de préstamo de emergencia de la Fed a finales del sábado, despejando así el último gran obstáculo para aprobar una segunda remesa de estímulos.

El líder de la minoría del Senado, el demócrata Chuck Schumer y Toomey ultimaron anoche los detalles de un compromiso, según adelantó el Wall Street Jornal. Según el acuerdo, el banco central retendrá su capacidad de establecer programas de préstamos de emergencia sin la aprobación del Congreso. Pero se enfrentará a una restricción más estricta, ya que el banco central no será capaz de replicar programas idénticos a los que activó en marzo al principio de la pandemia sin la aprobación del Congreso.

Los legisladores tienen previsto vincular el estímulo al proyecto de ley de 1,4 billones de dólares para financiar al gobierno. La medida debía haberse votado el viernes para evitar el tercer cierre parcial de las operaciones federales bajo la Administración Trump.

El entendimiento forzado entre republicanos y demócratas reduce a la mitad los pagos directos a los contribuyentes, que hace nueve meses alcanzaron los 1,200 dólares por cabeza y otros 500 dólares adicionales por hijo. También incluye la extensión por tres meses de un subsidio adicional por desempleo de 300 dólares semanales, frente a los 600 dólares ofrecidos en marzo. 

Al mismo tiempo se garantizan otros 330,000 millones de dólares en préstamos a fondo perdido para las pequeñas empresas como parte del Programa de Protección de Nóminas (PPP, por sus siglas en inglés). 

Estas ayudas, no estan libres de polémica dado que inicialmente muchas de las compañías que accedieron a ellas, incluidas cadenas de comida rápida que cotizan en bolsa, no debían haberlo hecho. Tras su inauguración y una posterior ampliación de fondos debido a la alta demanda, EEUU destinó un total 670,000 millones de dólares a estos menesteres hasta el pasado 8 de agosto, cuando se cerró el cupo de participantes.

No obstante las nuevas medidas dejan de lado tanto la protección legal para compañías como empleadores en relación con la pandemia. Tampoco incluirán fondos para los gobiernos estatales y locales, propuestas que llevan entorpeciendo cualquier tipo de compromiso desde el pasado mayo. 

“Sin fondos para los gobiernos estatales y locales, el estímulo tendrá menos en calado a la hora de impulsar el PIB. De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso, la asistencia ofrecida a estos como parte del primer gran paquete de estímulo tuvo un efecto multiplicador de 0.88, mientras que los multiplicadores de los cheques de estímulo y los préstamos PPP fueron del 0.60 y 0.36 respectivamente”, apunta Paul Ashworth, economista jefe para EEUU de Capital Economics.


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