Canal Securities

El punto ciego de un inversionista

Como si fuésemos en un vehículo, es un objeto que nos asalta de manera sorpresiva y puede alterar una estrategia de inversión.

Cuesta creer que el punto ciego no pueda desaparecer y para advertirse sobre ese lugar donde se “define la vida” en segundos, se han podido desarrollar tecnologías de soporte, que permiten enderezar la marcha. Es tan imperceptible e instantáneo, que sus resultados sorprenden y pueden alterar un plan de inversiones, para bien o para mal.

No es comparable con un “cisne negro”, pero puede aparecer en el camino de las inversiones de una manera recurrente, como la declaración espontánea de un director de una compañía, un jefe de un banco central, un evento climático, un fenómeno natural o un punto de inflexión que cambia la tendencia de los mercados.

Las herramientas con las que hoy se analizan los activos son infinitas, desde las clásicas gráficas con velas japonesas, pasando por indicadores que miden una sobrecompra o la sobreventa de un determinado activo, hasta un robot advisor.

Los algoritmos tratan de contradecir el “feeling” de los traders, una cualidad o particularidad con la que cuentan algunos agentes, que tienen la capacidad de procesar, con poca o mucha información, su “próximo paso”, para ir por su margen diario o por uno medido en períodos más largos sobre sus posiciones de inversión.

De manera que a la pantalla y por mandato propio o con recursos de terceros, se va con juicio y argumentos que sustentan la inversión, para que al momento en que aparece ese inesperado detalle, se pueda enfrentar con tácticas y herramientas a mano, como los derivados, el stop loss (parar las pérdidas) o por qué no, tomar las utilidades.

Los movimientos tácticos hacen experto a un bróker y mientras respete sus políticas de inversión, que incluyen cualquier dirección que tome el mercado, pueden tener resultados positivos que permiten madurar sus tácticas a estrategias y hacerlas propias por largos periodos de tiempo. Es como descubrir patrones o correlaciones que relatan, casi siempre y de manera anticipada, lo que podría suceder o no.

La práctica hace al maestro, pero un verdadero maestro es aquel que aprovecha sus derrotas o victorias “bursátiles”, para capitalizarlas en una estrategia que le ayuden a administrar de una forma más eficiente, los recursos invertidos.

El análisis fundamental generalizado o particular, combinado con el análisis técnico, encienden los sensores que indican si se está en un punto ciego, para que se puedan tomar decisiones de facto; siempre y cuando se enmarque dentro de una política de inversión.

El punto ciego no se anula, pero se puede atomizar su riesgo, cuando los portafolios están diversificados por tipo de activo, sector, vehículo de inversión, región o moneda… sólo por dar un ejemplo.


Mario Montoya