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El uso del dólar y las tasas de interés

Hoy, intentaremos desmontar una falacia económica que se ha vuelto “sabiduría” popular y de allí munición para satanizar el sistema financiero. 

Tranquilamente se afirma que, por tener en Panamá el dólar americano como moneda de curso legal, las tasas de interés a la que ahorramos (la tasa pasiva) y a las que pedimos prestado (tasa activa) deberían ser similares a las tasas que prevalecen en el sistema financiero americano. Como veremos, una cosa no tiene relación directa con la otra. 

Primero hay que reconocer que el dólar, independientemente de su solidez, es un medio de intercambio como cualquier otra moneda y ahora las criptomonedas. Así, buena parte del valor de cualquier moneda, dependerá de su capacidad de utilizarse para las transacciones cotidianas como comprar y vender o pagar y recibir. En esas circunstancias la moneda será aceptada en la medida que pueda ser intercambiada o convertida en bienes la mayor cantidad de veces sin perder su valor adquisitivo. Así, las monedas más fuertes y más liquidas tienen mayor poder de compra que las menos aceptadas o débilmente respaldadas. Allí definitivamente el dólar tiene fortaleza sobre muchas otras monedas.

 Sin embargo, cuando las operaciones cotidianas, no se pagan ni se cobran en el mismo día, ni en el mismo mes, ni en el mismo año, el sistema económico necesita algo más que un medio de intercambio. Necesita alguien dispuesto a pagar operaciones hoy antes de cobrar operaciones futuras y viceversa. Eso se llama crédito. 

Y para poder hacerlo también debe haber alguien dispuesto a posponer consumo hoy, para financiar a quien paga operaciones ya, tenga como hacerlo. Y ese que pospone el consumo lo hará a cambio de cobrar en el futuro lo que puso mas un premio por su paciencia y su riesgo. Eso se llama ahorro.  

Este sistema, donde interactúan el ahorro y el crédito, ha convivido con la civilización desde siempre, primero con el intercambio de materias primas, luego de monedas y luego de documentos legales y el dinero. Primero personas, luego comerciantes y por último banqueros y cambistas especializados en captar ahorro y prestar ese ahorro. Eso es la maravilla del sistema financiero, sea en dólares o en bitcoins.

Este sistema de oferta y demanda de crédito que no es más que plata a plazos, tendrá un precio donde los que necesitan dinero están dispuestos a pagarle a los tienen dinero. Igual que los quieren omeletes están dispuestos a pagar lo que piden los dueños de la gallina. Aquí, es el precio de los huevos. Allá no es otra cosa que la tasa de interés.

¿Y que determina primariamente las tasas de interés entre los actores del mercado? La relativa oferta y la demanda del crédito, que en una gran medida viene determinada por la actividad económica del país y esta a su vez por la relativa estabilidad y seguridad jurídica, la fortaleza monetaria y en una buena medida por el número y capacidad de los agentes del mercado. Entre mas actividad, mas seguridad y mas actores en el mercado compitiendo, como en el caso de las gallinas, los huevos serán abundantes y de allí baratos.

Y a las pruebas me remito. Ecuador y El Salvador dos economías latinoamericanas dolarizadas, con economías similares a la nuestra y ambas con bancos centrales funcionando, tienen tasas de depósitos y prestamos muy superiores a las nuestras. En Ecuador, al segundo semestre del 2021, las tasas de ahorro a superaban entre 30 y 50% las tasas de los bancos de Panamá. Y consecuentemente las tasas de préstamos en todos los sectores excedían en 30% las tasas de Panama en créditos similares. 

En El Salvador la situación es parecida. Tasas entre 30 y 50% mas elevadas que en Panamá. Ahora el gobierno ha hecho el bitcoin, moneda de curso legal buscando más transaccionalidad y quizá mayor volumen de crédito, remplazando en parte el dólar. Si lo logra, entonces será una prueba de que el dólar encarecía antes que reducía, el costo de los fondos. Y si no lo logra, es que, en efecto, son otros factores lo que determinan el costo del crédito de cada país.

Para resumir, hay muchísimo más que la moneda en la determinación de las tasas de interés. Como dijo Bill Clinton en su campaña presidencial, “es la economía, estúpido”. 

Pero, para ser pluralista e inclusivo, yo digo; ¡es la economía, estúpidos y estúpidas!


Mr. B.