Canalsecurities
Intereses y expansión monetaria

Intereses y expansión monetaria

Como describimos en el artículo pasado, buena parte de la inflación es producto de la expansión monetaria, o sea más plata circulando. Ese exceso de circulante hace que el “precio” de la moneda baje. Y, por ejemplo, un vendedor de bicicletas, exija más dinero por la misma bicicleta que antes. Eso es en términos nominales, la bicicleta “cuesta” más dinero. Y no que la bici “vale” más. Si el fenómeno fuera inverso, que el dinero apreciara, la bicicleta “costaría” menos. Pero al mismo tiempo, la bicicleta no necesariamente “vale” menos. Es importante recordar esta paradoja para entender el vaivén de los precios, incluso el del dinero.

El dinero mismo, aparte de ser un medio de intercambio, es una “mercancía”. Así el aumento de la oferta monetaria pone más dinero en la calle y su precio, la tasa de interés, dependiendo de la estabilidad de la economía, será menor o mayor.  En una economía de poca inflación, la expansión deliberada de la oferta monetaria tiende a bajar las tasas de interés. El dinero es abundante y por lo tanto barato. Los negocios se expanden, los acreedores piden más dinero y así. ¡Pero todo paraíso tiene su serpiente!, como veremos a continuación.

Cuando las tasas de interés no son producto de la oferta y la demanda sino de la mano del hombre, la economía genera otros riesgos. Una tasa de interés artificialmente baja, crea la ilusión de dinero barato e induce a los inversionistas a invertir en activos cuya atractividad depende de esa tasa artificial. Así, en la economía hay un desplazamiento a “mal invertir” en proyectos que, en condiciones normales, no tendrían la rentabilidad de mercado. Cuando las tasas, como es lógico, se empiezan a mover hacia arriba para reflejar el valor real de esos activos, y los deudores e inversionistas se hunden con el peso de intereses que no pueden pagar. 

Hay numerosos y dolorosos episodios de las consecuencias de tasas artificialmente bajas. El más reciente fue la crisis del mercado del 2008, donde millones de hipotecas y préstamos se hicieron a tasas llamadas “sub prime”. La oferta era tan atractiva y las tasas tan artificialmente bajas que compradores de casas, que en condiciones normales no hubieran podido acceder a residencias, se agolparon a comprar. Muchos no compraron una, sino varias. A la hora que las tasas empezaron a remontar, los compradores no pudieron seguir pagando, los bancos no podían cobrar y se desencadenó una crisis global de grandes proporciones.

Los acreedores hipotecarios no fueron las únicas victimas del espejismo de las tasas. También muchas empresas apalancadas con tasas artificiales sufrieron. Los bancos y casas de bolsa tomaron grandes pérdidas. Aquí quebró al legendario banco de inversión Lehman Brothers. Los gobiernos tuvieron que desplegar paquetes de rescate para detener la crisis.

Lo deplorable de estas políticas financieras, es que desde hace mucho se conocen las causas y consecuencias de la manipulación del dinero y de las tasas. Los economistas de la Escuela Austriaca, von Mises, Hayek y Murray Rothbard han descrito al detalle lo que se llama la teoría austriaca del ciclo comercial (Austrian trade cycle). El ciclo describe claramente las consecuencias de mover artificialmente el dinero y tasas a con el propósito de estimular la economía. Y, como hemos visto con ejemplos, acabamos invirtiendo ineficientemente los recursos de los ciudadanos que luego se evaporan cuando los montos de dinero se reducen o las tasas suben. La crisis que se genera impacta toda la economía.

Mas adelante veremos las condiciones de la economía y el dinero, en escenarios de inflación.


Síguenos en LinkedinInstagram | FacebookTwitter | Youtube

Mr. B.