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Liquidez y volatilidad 2: Como se comportan los diversos instrumentos en mares procelosos

El mes pasado hablamos del parentesco de la liquidez y la volatilidad. Como escenario al relato nos montamos en los ejemplos que dan los vientos y los océanos. Como su movimiento por vientos o mareas, que pueden convertirse en tormentas y marejadas, en buena medida se asemejan a las fluctuaciones de los precios en los mercados cuando hay tiempos económicos recios.

Por otra parte, los mares del mundo los surcan diversas embarcaciones que normalmente se diseñan para ciertas tareas, que entonces definen su capacidad de operar determinadas condiciones. Así que dependiendo de su diseño, su tamaño, su peso y también la destreza de su tripulación, las naves tienen definida utilidad y salen mejor o peor librados de los caprichos del mar y la tempestad. 

En nuestros mares financieros, estas embarcaciones son las empresas o más específicamente los instrumentos financieros que salen a flotar a los mercados. El efectivo, por ejemplo, es el mas aburrido de todas las alternativas de inversión. Es como navegar en la bañera, a menos que decidas sentarse sobre tu dinero por muchos años y donde la inflación y la devaluación pueden roer severamente la capacidad de compra de tu cash.

Siempre suponiendo que su calidad de crédito es buena, los instrumentos de deuda tienen sensibilidad a la turbulencia de las tasas de interés en la medida del término de los instrumentos. Suena muy técnico y me explico mejor abajo.

Cuando un bono se emite a muchos años, quiere decir que el inversionista no va a cobrar su capital por un buen tiempo y además por muchos años recibirá la tasa convenida. Si las tasas de interés del mercado se vuelven más atractivas, quiere decir que el tenedor del bono estará recibiendo una tasa inferior al mercado por largo tiempo. Y si quiere salir de esa inversión, quien la compre exigirá una tasa de mercado por lo que el inversionista debe aceptar vender por menos. Y además si el bono es largo el descuento debe ser mayor, porque la distancia en tiempo para recuperar su capital es mayor también.

Por otro lado, un bono corto, que sufre la misma suerte no tendrá tanta fluctuación y si es muy corto quizá muy poca, porque el dueño puede simplemente esperar que se lo paguen, cosa que será pronto. Visto desde la perspectiva marítima, un bono o instrumento de deuda largo, se va a comportar en la marejada como un bote corto y chico es decir va a brincar más. 

Un comportamiento inverso tiene la tasa de interés de los instrumentos. A mayor tasa o cupón de un bono menos fluctuará con movimientos adversos de la tasa. Bonos con cupones bajos tienden a sufrir con la volatilidad de la tasa. La explicación es que el capital de un bono con alta tasa se recupera en menos años que uno de bajo interés. Asi a los cambios adversos de tasas del mercado, el bono más rentable fluctúa menos, es decir tiene mejor “quilla” para un mar movido.

De eso podemos generalizar, que instrumentos de deuda con vencimientos largos y bajas tasas, son la nave mas celosa a los movimientos a las tasas del mercado. Y los de corta duración y altas tasas (cuando los hay) tiende a ser mas estables. Por supuesto qué hay otros factores que mueven el precio del instrumento como la solvencia, la perspectiva del crédito y la perspectivas económicas y políticas. 

Y son todos esos factores los que inciden sobre la volatilidad de los instrumentos de las acciones. Estos, son otros tipos de “naves” porque el retorno a quien invierte en ellos dependen de muchos otros factores que las tasas de interés del mercado. Una buena parte de su beneficio potencial es cuan rentable es la empresa que emite estos valores. A la vez la rentabilidad de esa empresa depende de su eficiencia, de su capacidad competitiva, su dominancia en el mercado. Estos factores a la vez están en buena medida a las condiciones generales de la economía y la estabilidad política de los mercados donde operen. Y aun si todos los factores macros y micros se alienaran, habrá que ver si entonces la empresa pueda pagar buenos dividendos o pueda reflejar un valor creciente en su valor de mercado. Aquí pesan entonces temas como los niveles de endeudamiento que tenga el emisor, los riesgos externos como el riesgo tecnológico puedan imponer a sus perspectivas de crecer y así. No siempre una buena empresa es una buena acción para invertir, y viceversa, muchas empresas con poca rentabilidad sean preferidas por el público por el producto y el mercado en que estén. Y la poca o mucha volatilidad de esos valores es simplemente el reflejo  de ellos.

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Mr. B.