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Los costos de la pandemia

La reactivación económica será lenta, según los expertos, dado el bajo número de vacunados que impide llegar a la inmunidad de rebaño.

Hasta el momento se puede concluir, de manera anticipada, que no es posible cuantificar el costo exacto de la crisis.

La divergencia en la dinámica de las jornadas de vacunación entre las potencias económicas y las emergentes, son muestra de la brecha existente para acceder a la vacuna en cantidades incontables y que permitan dar seguridad en escuelas y lugares de trabajo principalmente.

La pandemia que ya no es pandemia, sino epidemia, dadas las variantes que surgen de manera endémica, sigue cobrando, además de vidas, tiempo en cuarentenas obligatorias que pueden costarle hasta el puesto a una persona en una empresa.

El reto no es sólo controlar el virus, sino contener el desempleo. Es indispensable que se reactiven y aceleren proyectos de infraestructura que incorporan plazas de trabajo en bloques importantes, se ajusten nuevamente los salarios y que los gobiernos garanticen las condiciones de seguridad con el acceso a la vacuna y permitir que sus economías avancen.

Las tasas de desempleo en la región se encuentran en una cota entre un 15% y 20%, respecto a la fuerza laboral que se contaba justo antes de la pandemia.

Los sectores más perjudicados han sido, sin duda, aquellos que están asociados a la cadena de turismo y recreación. La destrucción de empleo en este sector ha sido devastadora en todo el mundo sin excepción.

Las aerolíneas tuvieron que dejar en tierra por varios meses, una buena cantidad de sus aviones, mientras que las compañías de cruceros, hoteles, cines, teatros y restaurantes, se vieron obligados a dejar de operar y con la reapertura controlada, limitaron su aforo, debido a los rebrotes, disminuyendo sustancialmente sus ingresos.

Los niños, adolescentes y jóvenes no han tenido acceso continuo a su educación y formación, retrasando en más de un un año su avance en el aprendizaje que incluye la interacción social con sus compañeros. El retraso deriva de las desigualdades en el acceso a la conectividad y a las diferentes formas en las que los profesores tratan de dar lo mejor de sí, para que los estudiantes atiendan y asistan a sus clases.

El personal médico y de asistencia en salud lleva 18 meses sin descanso, batallando frente a un enemigo que cambia de traje inesperadamente. Son héroes sin capa y en la mayoría de los casos no están bien remunerados. Este sector de profesionales está agotado… su factura vendrá después.

Así que los costos a la fecha se suman entre:

– El alto endeudamiento de los países para atender la emergencia.

– Los elevados niveles de desempleo.

– La lentitud en los procesos de vacunación.

– El retraso en el inicio de clases presenciales para estudiantes en todos los niveles.

– Los incrementos en la carga impositiva para los emprendedores y empresarios.

– El encarecimiento del transporte comercial.

– Los cierres parciales o totales de empresas en varios sectores.

Por ello hay que ubicarse bien en el mercado, indagar sobre cuales subsectores se ofrecen retornos interesantes y a un plazo razonable. Oportunidades existen y seguro se pueden encontrar.

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Mario Montoya