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Vacunación: ¿Un reto cumplido a medias?

Hace 11 meses publicamos un artículo llamado: “El reto de la vacunación” y hacíamos algunas estimaciones con la información disponible hasta ese momento.

Nuestras cuentas suponían jornadas de lunes a domingo que sólo fueron tenidas en cuenta en algunas ocasiones. Así mismo, el cálculo se sustentaba sobre una fecha de inicio para las inmunizaciones, establecida oficialmente el 04 de marzo de 2021 y con priorización para grupos clasificados por edades y personas con enfermedades crónicas, además del personal médico de primera línea.

Los 173 días estimados, terminaron el pasado 24 de agosto y sobre esa fecha se llegó al 61% de vacunados con una sola dosis, según datos publicados por https://ourworldindata.org/covid-vaccinations?country=PAN.

Nuestra proyección llegaba al 60% y mencionamos en su momento que:

“No contemos la segunda dosis, como para no concluir de antemano que el año se queda corto”.

Han pasado casi 86 días y Panamá está por llegar al 55% de personas vacunadas con el esquema completo. De hecho, ya se están aplicando las dosis de refuerzo (tercera dosis), sobre los grupos de interés.  

Hagamos una revisión de las suposiciones que realizamos en ese momento y lo que pasó:

1. La capacidad de producirla de manera masiva es limitada.

¿Qué pasó?: países con mejor capacidad de negociación, acapararon los lotes por pedido, dejando a una franja vulnerable del mundo, sin vacunas por semanas y en el caso de la India hasta por casi un mes.

2. Varios países firmaron lotes con distintos laboratorios, lo que atomiza la asignación.

¿Qué pasó?: Panamá sólo firmó con AstraZeneca y Pfizer, escenario que limitó la distribución a un mejor ritmo. Sin embargo, se cumplió la estimación, dada la liberación de vacunas de AstraZeneca para hombres mayores de 30 años.

3. En el caso de Pfizer, la cadena de frío debe mantenerse asegurada de principio a fin.

¿Qué pasó?: la capacidad ofrecida a Panamá para mantener la cadena de frío se garantizó.

4. Las dosis para cada paciente deben disponerse en una infraestructura hospitalaria, que además es limitada.

¿Qué pasó?: dado que se mantenía el estado de emergencia, había una infraestructura hospitalaria deficitaria, disponible sólo para atender a los enfermos por COVID-19 y de otras patologías, por lo que el gobierno adecuó espacios abiertos para poder organizar jornadas sin aglomeración de personas. Fue evidente que esta logística ralentizó el proceso.

Si se sigue a un buen ritmo para lo que queda del año, es posible que se llegue a un 60% de vacunados con esquema completo, sin que el año se quede corto, pero la inmunidad, según los científicos, se consigue con el 70% de vacunas con esquema completo.

Falta camino y conciencia para decidir, desde el punto de vista personal, si es conveniente aplicarse la vacuna, pensando en el bien común. Las autoridades han respetado hasta el momento la libertad de aplicarse la vacuna, pero las restricciones impuestas por actividades económicas, como por ejemplo los viajes internacionales en vuelos comerciales, exigen esquema y prueba.

La vacunación será continua y luego se hará periódica hasta que los contagios disminuyan de manera considerable y sin divergencias con el resto del mundo. La reactivación de la economía está generando otro tipo de problemas y volver a decretos restrictivos, ocasionaría problemas difíciles de controlar desde el punto de vista social y económico.


Mario Montoya